Infanto-juvenil

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Hábitos saludables y rutinas: Claves para reducir la ansiedad infantil

Hábitos saludables y rutinas: Claves para reducir la ansiedad infantil

La salud mental de los niños es un tema cada vez más relevante, especialmente en un mundo lleno de estímulos y cambios constantes. Para comprender mejor cómo los hábitos saludables pueden ayudar a reducir la ansiedad infantil, en los más pequeños, conversamos con la psicóloga infantil Carmen Cazorla. A lo largo de esta charla, descubrimos estrategias valiosas que pueden marcar una diferencia en la vida de tu hijo. ¿Por qué son importantes los hábitos saludables? ¿Cuánto impacto pueden tener los hábitos diarios en la ansiedad infantil? Según Carmen, la respuesta es clara: «Es muy fundamental, por supuesto, pues que haya hábitos saludables, una buena alimentación o que hagan ejercicio». Un estilo de vida saludable no solo promueve el bienestar físico, sino que también ofrece estabilidad y seguridad emocional a los niños. Algo tan simple como mantener horarios regulares para las comidas y asegurarse de que sean balanceadas puede disminuir la sensación de incertidumbre y estrés en los pequeños. ¿Por dónde empezar? Una opción es involucrar a los niños en la preparación de sus comidas, enseñándoles sobre una alimentación equilibrada de manera divertida. También, encontrar juntos una actividad física que disfruten, ya sea jugar en el parque, bailar en casa o salir a caminar, puede ser un excelente primer paso. ¿Qué papel juega el sueño en la salud mental infantil? ¿Alguna vez has notado cómo la falta de sueño afecta el estado de ánimo de tu hijo? «Sobre todo el dormir, porque últimamente los niños están durmiendo fatal, muy poquitas horas», nos comenta. El sueño insuficiente puede hacer que los niños se sientan más ansiosos, irritables y con menos capacidad de manejar sus emociones. Para ayudarles a descansar mejor, es clave establecer una rutina nocturna relajante. Apagar las pantallas una hora antes de dormir, leer un cuento o escuchar música suave pueden ser estrategias efectivas. Además, mantener un horario regular de sueño facilita que el cuerpo reconozca cuándo es el momento de descansar. Cuando el sueño se convierte en una prioridad, todo el bienestar mental y emocional del niño mejora. ¿Cómo pueden las rutinas reducir la ansiedad infantil? ¿Por qué las rutinas generan seguridad en los niños? Carmen lo explica de manera sencilla y clara: «Dentro de su hábito, una rutina, porque ellos están más seguros y se sienten más relajados cuando saben lo que les toca». Cuando los niños conocen el orden de sus actividades diarias, su nivel de ansiedad disminuye. Saben qué esperar y eso les brinda una sensación de control sobre su mundo. Sin una estructura clara, cada momento del día puede volverse impredecible y estresante. Para establecer una rutina efectiva, puedes hacer un calendario visual con dibujos o colores llamativos. Involucrar a tu hijo en la planificación hará que se sienta más comprometido. Además, pequeños recordatorios sobre las próximas actividades pueden facilitar la transición entre una tarea y otra. ¿Qué actividades recreativas ayudan a combatir la ansiedad infantil? Muchas veces, la mejor manera de canalizar la ansiedad de los niños es a través del movimiento y la creatividad. Carmen nos da una clave: «Hacer ejercicio» es uno de esos hábitos que puede tener un impacto significativo en la salud mental infantil. El ejercicio ayuda a liberar tensiones y mejora el estado de ánimo. No es necesario inscribirlos en una actividad organizada; simplemente salir a jugar al aire libre, correr o andar en bicicleta puede marcar una gran diferencia. Además del ejercicio, las actividades artísticas como la pintura, la música o la danza pueden ser excelentes formas de expresión emocional. No se trata de que los niños sean expertos en estas áreas, sino de que tengan un espacio para liberar sus sentimientos de manera natural y saludable. ¿Cómo fomentar un estilo de vida saludable en familia? Si bien es importante fomentar hábitos saludables en los niños, no podemos olvidar que ellos aprenden, sobre todo, con el ejemplo. Como Carmen nos recuerda: «Ser un modelo a seguir en esos hábitos saludables es esencial». Si los niños ven que sus padres priorizan el bienestar con alimentación adecuada, actividad física y buenos hábitos de sueño, será más fácil para ellos adoptar estas prácticas de manera natural. Una excelente estrategia es convertir estas actividades en momentos de conexión familiar. Cocinar juntos, salir de excursión los fines de semana o simplemente compartir una cena sin distracciones electrónicas puede fortalecer tanto la salud física como el vínculo emocional. Pequeños cambios, grandes resultados Después de nuestra conversación con Carmen, queda claro que la clave para reducir la ansiedad infantil está en la construcción de hábitos diarios saludables. Desde una buena alimentación hasta un descanso adecuado y rutinas predecibles, todo juega un papel en el bienestar emocional de los niños. El proceso no necesita ser complicado. Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia a largo plazo. Si practicas estas estrategias de manera constante, estarás brindando a tu hijo las herramientas necesarias para afrontar el mundo con confianza y equilibrio. Crear un ambiente de estabilidad, amor y buenos hábitos no sólo les ayudará a ellos, sino que toda la familia disfrutará de una vida más saludable y armoniosa. ¡Cada paso cuenta hacia un futuro más feliz y tranquilo! Y recuerda, si no sabes cómo llevar esto a cabo o necesitas un plan personalizado para tu familia, tenemos en Trilum psicología a especialistas que pueden ayudarte. Puedes contactar con nosotras mandando un mail a contacto@psicologiatrilum.es, hacerlo haciendo CLICK AQUÍ, o a través de el número de teléfono 650 70 58 83 (llamadas o WhatsApp).

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Ansiedad y perfeccionismo en niños: Cuando el miedo al error les bloquea

Ansiedad y perfeccionismo en niños: Cuando el miedo al error les bloquea

La infancia es una etapa de descubrimiento, aprendizaje y, sí, también de miedos. Para muchos niños, uno de esos temores es el miedo a equivocarse. Pero, ¿qué pasa cuando ese miedo se convierte en una barrera que les impide intentarlo? Hablamos con la psicóloga Carmen Cazorla, quién aborda casos de psicología infantil a diario, para entender mejor cómo la ansiedad y perfeccionismo pueden afectar a los más pequeños y cómo podemos ayudarles. ¿Qué es el perfeccionismo y cómo se manifiesta en los niños? ¿Alguna vez has visto a un niño frustrarse porque su dibujo no es «perfecto» o negarse a comenzar una tarea por miedo a no hacerlo bien? Es posible que estés viendo signos de perfeccionismo infantil. Según nuestra experta, esto ocurre porque los niños “tienden a fijarse metas inalcanzables y se frustran cuando no logran alcanzarlas”. Lo preocupante es que cada pequeño fracaso lo interpretan como un reflejo de su valía, lo que puede generar ansiedad. Además, algunos niños perfeccionistas procrastinan: postergan comenzar sus tareas porque temen no hacerlas a la perfección desde el primer intento. Imagina a un niño que tiene que hacer un proyecto escolar; en lugar de empezar, da vueltas y se distrae porque siente que el resultado nunca será lo suficientemente bueno. Esta constante autoexigencia afecta tanto su desempeño como su bienestar emocional. ¿Por qué los niños temen equivocarse? El miedo al fracaso en los niños no aparece de la nada. Detrás de esta sensación pueden estar la presión familiar, el entorno escolar o incluso modelos culturales que premian el éxito por encima del esfuerzo. “A menudo, los padres sin darse cuenta proyectan en sus hijos la presión por tener éxito. Pueden tener expectativas muy altas y, sin querer, transmitirles que el fracaso no es una opción”, explica Carmen. Piensa en un niño que desde pequeño ha sido llamado “el mejor de la clase”. Aunque al principio esto puede motivarlo, con el tiempo se convierte en un peso: siente que debe mantener ese estándar y, si cree que no lo logrará, puede preferir no intentarlo en absoluto. A esto se suma la escuela, donde a menudo la excelencia académica parece más importante que el proceso de aprendizaje. Sin quererlo, podemos estar enseñándoles que equivocarse no está permitido. ¿Cómo ayudar a un niño a enfrentar su perfeccionismo? Enseñarles que equivocarse es parte del crecimiento es una de las mejores formas de apoyarlos. Pero, ¿cómo hacerlo? “Hay que reforzar mucho que nosotros les queramos, igual lo hagan bien, igual lo hagan mal”, sugiere Carmen. Recibir amor incondicional les ayuda a entender que su valor no depende de sus éxitos o fracasos. Además, podemos normalizar el error a través de la conversación: compartir con ellos historias propias de equivocaciones y aprendizajes les muestra que fallar no es el fin del mundo. Carmen propone otro ejercicio práctico, cuando, por ejemplo, su miedo es llegar tarde: “Ir poco a poco llegando más ajustado, que alguna vez llegue tarde, que vea que no pasa nada”. Exponerlos poco a poco a situaciones que temen, en un entorno seguro, les ayuda a perder el miedo de manera progresiva. Estrategias para fortalecer la autoestima infantil El perfeccionismo en los niños está estrechamente relacionado con la autoestima. Por eso, es clave trabajar en fortalecer su confianza más allá de sus logros académicos o deportivos. 1. Reforzar el esfuerzo, no solo el resultado Si solo premiamos las notas perfectas o las victorias en los juegos, estamos enseñándoles que su valor está en los resultados. En cambio, podemos destacar el esfuerzo y la valentía de intentarlo. 2. Permitirles participar en la toma de decisiones Darles autonomía en pequeñas decisiones refuerza su seguridad. Si un niño quiere unirse a un equipo deportivo pero teme no ser el mejor, podemos guiarlo a enfocarse en disfrutar el proceso, en lugar de ganar. 3. Crear rutinas estructuradas La ansiedad se alimenta del descontrol. Tener horarios predecibles para estudiar, jugar y descansar les ayuda a sentirse seguros y a equilibrar sus responsabilidades con su bienestar. ¿Cómo impacta la ansiedad asociada al perfeccionismo en los niños? La ansiedad infantil derivada del perfeccionismo puede afectar su bienestar emocional y su desarrollo. Los niños con un alto nivel de autoexigencia suelen sufrir más estrés, frustración e incluso tristeza cuando sienten que no cumplen con sus propias expectativas. “Parece que no se les permite, o ellos no se permiten fracasar”, advierte Carmen. Si la presión es constante, pueden llegar a desarrollar una baja autoestima, pues vinculan su valía con el éxito. Para prevenirlo, es fundamental enseñarles a externalizar sus emociones y normalizar la frustración como parte del aprendizaje. El papel de los padres en este proceso Los padres tienen un rol clave en ayudar a sus hijos a manejar la ansiedad y perfeccionismo. Pero, ¿qué pasos pueden dar en el día a día? 1. Fomentar la comunicación Escuchar a los niños sin minimizar sus miedos ayuda enormemente. En lugar de decir “no pasa nada, no te preocupes”, podemos validar sus emociones, escuchándoles y recordándoles que todos nos equivocamos. 2. Mostrar con el ejemplo Si los niños ven a sus padres manejar los errores con calma –en lugar de reaccionar con estrés o culpa–, aprenderán a hacer lo mismo. 3. Ofrecer espacios sin presión Actividades como la pintura, los juegos sin competencia o los deportes recreativos pueden ayudarlos a disfrutar sin el temor de ser evaluados constantemente. Entonces, ¿el perfeccionismo y la ansiedad pueden quitarse? El perfeccionismo y la ansiedad no son simplemente rasgos de personalidad, sino patrones que pueden afectar el bienestar infantil. La buena noticia es que, con una dosis de paciencia, amor y estrategias adecuadas, podemos ayudar a nuestros niños a liberarse de la presión del error. Como dice Carmen: “Lo más importante es que nuestros hijos sepan que son amados, independientemente de su rendimiento.” En ese amor incondicional, radica la clave para que crezcan seguros y felices. Este perfeccionismo o ansiedad no pueden quitarse como si de un botón se tratase. Pueden gestionarse y cambiar los patrones para encontrarse mejor. Si

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Cómo gestionar la ansiedad en niños: Validación emocional y estrategias efectivas

Cómo gestionar la ansiedad en niños: Validación emocional y estrategias efectivas

La ansiedad infantil no siempre se manifiesta de forma evidente. A veces, es un niño inquieto que no puede quedarse quieto en su silla, otras veces es un pequeño que evita constantemente ciertas situaciones. Para muchos padres, reconocer y abordar esta ansiedad puede ser un desafío. Por eso, hemos hablado con la psicóloga en Almería, Carmen Cazorla , especialista en salud mental infantil, quien nos ha compartido su visión sobre la validación emocional y las estrategias para la ansiedad infantil para saber gestionar la ansiedad en niños. ¿Cómo podemos validar las emociones de los niños? Cuando un niño expresa miedo, preocupación o ansiedad, nuestra primera reacción a veces es minimizar esos sentimientos sin darnos cuenta: «No pasa nada», «No tienes por qué estar nervioso». Pero, ¿realmente estamos ayudando con este enfoque? Carmen nos explica la importancia crucial de validar lo que siente el niño en esos momentos: “Hay que validarles las emociones que tienen y sus sentimientos”. Es decir, en lugar de decirles que no deberían estar nerviosos, debemos reconocer y aceptar su emoción. Un ejemplo claro: si tu hijo dice que tiene miedo de ir a una fiesta, en lugar de responderle con un «No seas tonto, no hay nada de qué preocuparse», podrías decir: «Entiendo que estés preocupado por eso, ¿quieres contarme qué te inquieta?». Esta pequeña diferencia marca un gran impacto, ya que les ayudamos a comprender y expresar sus emociones sin sentirse juzgados. ¿Cuáles son algunas estrategias para la ansiedad infantil? Validar sus emociones es el primer paso, pero ¿cómo podemos ayudarles a gestionar la ansiedad cuando aparece? Ejercicios de respiración Una de las estrategias más efectivas es enseñarles a respirar de forma controlada. Carmen nos cuenta: “Los ejercicios de respiración pueden ser muy útiles”. Una técnica sencilla consiste en inhalar contando hasta cuatro, sostener el aire por cuatro segundos, exhalar en cuatro tiempos y esperar otros cuatro antes de repetir. Transformar la respiración en un juego, como imaginar que están inflando un globo o soplando una vela, puede hacer que los niños se involucren más y lo practiquen con entusiasmo. Crear un espacio seguro Además del control de la respiración, Carmen sugiere que los niños tengan un lugar donde puedan relajarse cuando la ansiedad sea intensa. “Un rincón de la tranquilidad puede ayudarles cuando la ansiedad se apodera de ellos”. Este rincón puede ser un espacio dentro de casa con una manta acogedora, peluches y algún objeto que les transmita calma. Es un sitio donde sientan que pueden respirar, relajarse y expresarse libremente, sin miedo al juicio. Visualizaciones guiadas Otra gran herramienta es el uso de la imaginación para enfrentar la ansiedad. Carmen lo describe así: “Es como llevarlos a un viaje mental donde pueden escaparse de la tensión y la ansiedad”. Puedes guiar a tu hijo cerrando los ojos y describiéndole un lugar tranquilo: una playa con olas suaves, un bosque con el sonido de los pájaros o una nube esponjosa en la que puede flotar. Esta práctica le ayudará a desviar su mente hacia pensamientos positivos y relajar su cuerpo. ¿Qué papel juegan los padres en la ansiedad infantil? Los niños aprenden a manejar sus emociones observando a los adultos a su alrededor. ¿Cómo reaccionas tú ante el estrés o la ansiedad? Carmen enfatiza esto con claridad: “Los niños aprenden observando el comportamiento de sus padres. Si ven que sus padres gestionan la ansiedad de manera saludable, ellos también lo harán”. Esto significa que, como padres, tenemos una herramienta muy potente para enseñar mostrando estrategias sanas de afrontamiento. Hablar con ellos sobre nuestras propias preocupaciones, sin sobrecargarles, pero mostrando cómo manejamos nuestras emociones, les enseña que la ansiedad es normal y que puede gestionarse. Si un niño nota que su padre o madre respira profundo cuando está nervioso o utiliza un momento de calma en lugar de reaccionar impulsivamente, aprenderá a hacer lo mismo. ¿Cuándo es el momento de buscar ayuda profesional? A veces, la situación puede volverse demasiado difícil de manejar solo con estrategias en casa. Entonces, ¿cuándo es recomendable acudir a un profesional? Según Carmen, “Si su ansiedad interfiere en su vida diaria, es momento de considerar acudir a un psicólogo. Podemos hacer muchas técnicas, pero si no te funciona, o si el niño está con ansiedad excesiva, pues hay que buscar un apoyo, un psicólogo, y que mire a ver qué está sucediendo al chiquillo.»”. No hay que esperar a que los problemas se agraven. La intervención temprana marca la diferencia y un especialista puede dar herramientas personalizadas que se adapten mejor a las necesidades del niño y su familia. Además, los propios padres pueden necesitar apoyo para saber cómo actuar. Buscar ayuda no es un fracaso, sino todo lo contrario: es una gran muestra de amor y compromiso con el bienestar emocional del pequeño. En nuestro centro de psicología en Almería tenemos profesionales cualificados para ayudar en este tipo de intervenciones. No dudes en preguntarnos llamando o mandando un WhatsApp al 650 70 58 83, mandando un correo a contacto@psicologiatrilum.es o pidiendo tu cita al hacer CLICK AQUÍ. ¿Cómo pueden las actividades lúdicas ayudar en la gestión de la ansiedad? El juego es una de las herramientas terapéuticas más poderosas cuando hablamos de manejar emociones en los niños, ya que les permite exteriorizar lo que sienten sin sentirse presionados. Carmen destaca este punto: “Los juegos de roles permiten que los niños se enfrenten a situaciones que les provocan ansiedad en un ambiente controlado”. Si tu hijo está nervioso por un examen o por conocer a alguien nuevo, puedes jugar con él representando la situación. De esta forma, al experimentar ese momento en un espacio seguro, su ansiedad disminuirá cuando llegue el momento real. Otras actividades como la pintura, la música o el baile también son formas de canalizar la ansiedad de manera positiva. El arte en general es una forma en la que los niños pueden expresar sus emociones sin necesidad de ponerlas en palabras. Gestionar la ansiedad en niños: La importancia de estar presentes Lidiar con la

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Ansiedad infantil: ¿Por qué está aumentando y qué podemos hacer?

Ansiedad infantil: ¿Por qué está aumentando y qué podemos hacer?

La ansiedad infantil, ¿por qué está aumentando? Es una de las preocupaciones más crecientes en la psicología infantil. Mucho se habla de los factores que la generan, pero pocas veces se profundiza en cómo el ritmo de vida, la crianza y el entorno digital están influyendo en los niños de hoy. Para comprenderlo mejor, conversamos con la psicóloga Carmen Cazorla, quien nos ayuda a desentrañar este fenómeno con su experiencia en el tratamiento de la ansiedad en niños y adolescentes. ¿Qué está contribuyendo al aumento del estrés infantil? Parece que la vida de los niños se mueve a un ritmo acelerado, con actividades, responsabilidades y expectativas que parecen no dar tregua. Pero, ¿cómo influye esto realmente en su bienestar emocional? “El ritmo de vida, las extraescolares, la presión… cada vez hay más presión”, menciona Carmen. Las actividades extracurriculares son valiosas, sin duda. Ayudan a desarrollar habilidades y fomentan el aprendizaje. Sin embargo, cuando el calendario se llena de entrenamientos deportivos, clases de música, tutorías y una lista interminable de compromisos, el tiempo libre desaparece. Y con él, la oportunidad para que los niños simplemente sean niños. Un día en la agenda de un niño Imagina a un niño que va a la escuela toda la mañana, después corre a su clase de natación y luego tiene una sesión de refuerzo escolar. Al final del día, debe completar sus tareas y preparar todo para el día siguiente. Sin apenas momentos de descanso, es normal que esta carga termine generando ansiedad. Los niños también necesitan tiempo para jugar, imaginar y relajarse. ¿Cómo influye la crianza en la ansiedad infantil? El tipo de crianza que reciben los niños puede tener un impacto directo en su nivel de ansiedad. ¿Existe una relación entre la forma en que los educamos y su capacidad para gestionar el estrés? “Parece que está bastante relacionada con la crianza, una crianza muy permisiva, o todo lo contrario, muy autoritaria”, explica Carmen. Cuando la crianza es demasiado permisiva, los niños pueden crecer sin herramientas para manejar frustraciones y exigencias. Sin límites claros, cualquier pequeña adversidad puede convertirse en una fuente de ansiedad difícil de manejar. Por otro lado, un enfoque excesivamente rígido también puede ser problemático. Si un niño crece bajo reglas estrictas y constantes exigencias, puede experimentar miedo al fracaso y falta de confianza en sus propias capacidades. El equilibrio en la crianza La clave parece estar en el balance: establecer reglas claras mientras se da lugar a la autonomía. Permitir que los niños enfrenten dificultades, pero estando ahí para apoyarles, puede ayudar a que construyan una mayor resiliencia emocional. Padres, pantallas y ansiedad: ¿cómo influye? “El ritmo de vida de los padres, que vamos acelerados, al final se lo transmitimos”, señala Carmen. Los niños reflejan lo que viven en casa, y si los padres están constantemente conectados a sus pantallas de teléfono y apresurados, ellos también lo estarán. Además, las redes sociales crean un ambiente de comparación constante. La perfección que se proyecta en línea puede hacer que los niños duden de su propio valor. Un ejemplo claro Piensa en un niño que ve fotos de sus amigos de vacaciones en lugares exóticos. Sin el contexto adecuado, puede sentir que su vida es menos emocionante o que no está «a la altura». Esta comparación innecesaria puede generar sentimientos de insatisfacción y desencadenar ansiedad. ¿Qué impacto tiene la escuela en la ansiedad infantil? La escuela puede ser un espacio de aprendizaje y crecimiento, pero también una fuente significativa de estrés infantil. ¿Qué aspectos del entorno escolar pueden alimentar la ansiedad? Ya nos comentaba Carmen al decirnos “El entorno escolar puede ser uno de los factores más estresantes”. Desde las expectativas académicas hasta la dinámica social, los niños pueden verse abrumados por las exigencias del colegio. La presión por obtener buenas calificaciones, la competencia entre compañeros y situaciones como el bullying pueden convertirse en detonantes de la ansiedad. Un entorno de apoyo es clave Es responsabilidad de padres y educadores asegurarse de que el aprendizaje no se transforme en una carga insostenible. Recordar que el desempeño académico no define el valor de un niño y fomentar un ambiente seguro puede marcar una gran diferencia en su bienestar emocional. ¿Cómo podemos ayudar a los niños a reducir su ansiedad? Si la ansiedad infantil es una preocupación creciente, ¿qué podemos hacer como adultos para ayudar? “La conversación es clave. Hacer que los niños se sientan cómodos para hablar de lo que les preocupa puede ayudarlos a gestionar sus ansiedades”, recomienda Carmen. Estrategias para aliviar la ansiedad infantil Ansiedad infantil ¿por qué está aumentando? Dos claves que recordar La ansiedad infantil no es un fenómeno que surja de la nada. La crianza, la educación, el entorno digital y el ritmo acelerado de vida tienen un impacto significativo en la salud emocional de los niños. Sin embargo, hay mucho que podemos hacer como sociedad para brindarles un espacio más seguro y menos estresante. Escucharles, darles herramientas para gestionar sus emociones y asegurarnos de que no vivan bajo una presión constante puede hacer una gran diferencia. En un mundo lleno de retos, lo mejor que podemos hacer por nuestros niños es recordarles que, ante todo, son valiosos tal como son. ¿Y si hacemos todo esto y aún así parece que no sirve? Pedir ayuda puede ser una buena opción. Un profesional cualificado puede aportar los conocimientos necesarios para que ayudemos a nuestros hijos. Si quieres aprender herramientas personalizadas para tu hogar puedes concertar tu cita en Trilum con especialistas en este campo. Puedes hacerlo haciendo CLICK AQUÍ, o a través de el número de teléfono 650 70 58 83 (llamadas o WhatsApp), así como mandando un mail a contacto@psicologiatrilum.es

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Ansiedad infantil: ¿Estamos detectándola demasiado tarde?

Ansiedad infantil: ¿Estamos detectándola demasiado tarde?

La ansiedad infantil es un tema que preocupa cada vez más, pero muchas veces no nos damos cuenta de lo que ocurre hasta que los síntomas afectan seriamente la vida de los niños. Para entender mejor esta realidad, hemos conversado con Carmen Cazorla, psicóloga dedicada a la salud mental infantil. A lo largo de esta charla, Carmen nos ayuda a identificar qué está pasando, cómo podemos detectarlo antes y qué pasos podemos dar para ayudar a los más pequeños. ¿Por qué ha aumentado la ansiedad en los niños? El número de niños que experimentan ansiedad ha aumentado en los últimos años, pero ¿qué está detrás de este fenómeno? Carmen nos lo explica: “La vida moderna y las exigencias que enfrentan los niños hoy en día son muy diferentes de las que teníamos hace unas décadas”, comenta. Factores como la presión académica, las redes sociales y la incertidumbre global han creado un entorno donde la ansiedad se ha convertido en una respuesta común. La pandemia de COVID-19 también ha dejado una huella difícil de borrar. Según Carmen, “muchos niños han experimentado cambios drásticos en su rutina, lo que ha generado una sensación de desconfianza y miedo que ya está ocupando un lugar permanente en su vida”. Y lo más preocupante es que el grueso de los casos que atiende está entre los 9 y los 11 años, una edad en la que los niños todavía necesitan mucho apoyo emocional. ¿Cómo reconocer los síntomas de la ansiedad infantil? A veces resulta complicado detectar los signos de ansiedad en los niños, especialmente porque los síntomas pueden parecer parte del comportamiento común en la infancia. Entonces, ¿en qué debemos fijarnos? Carmen nos da una clave fundamental: “Lo que pasa es que no somos capaces, a lo mejor, como sociedad, de detectar qué está pasando”. Esto se debe a que no siempre veremos a un niño preocupado o triste. A menudo, la ansiedad se esconde detrás de cambios de humor, irritabilidad o incluso síntomas físicos como dolores de cabeza y de estómago. “A menudo, los niños manifestarán su ansiedad a través de comportamientos que pueden parecer desafiantes, pero en realidad son una forma de lidiar con sus sentimientos”, explica la psicóloga. Es importante estar atentos a cambios en el rendimiento escolar, en sus amistades o si evitan situaciones que antes disfrutaban. ¿Qué pueden hacer los padres y educadores para ayudar? El papel de los adultos en la vida del niño es crucial. Pero, ¿cómo pueden los padres y los educadores fomentar un ambiente que ayude a los niños a gestionar la ansiedad? “Los niños aprenden de lo que ven. Si queremos que manejen mejor su ansiedad, debemos mostrarles cómo hacerlo”, comenta Carmen. Es decir, no basta con decirles que se calmen; debemos modelar la gestión emocional con nuestras propias acciones. Carmen nos comparte una herramienta práctica y sencilla: “Simplemente poner una mano en el pecho y otra en el abdomen y controlar la respiración puede hacer maravillas”. Técnicas como el mindfulness o la respiración profunda pueden ser de gran ayuda en momentos de angustia. Además, los educadores juegan un papel vital en este proceso. Un maestro atento puede detectar signos de ansiedad y trabajar con los padres para ofrecer el apoyo adecuado en el entorno escolar. ¿Cuándo es el momento de buscar ayuda profesional? Es normal que los niños sientan ansiedad en determinadas situaciones, pero, ¿cómo podemos saber si es algo que requiere intervención profesional? “Un buen momento para buscar apoyo es cuando los síntomas de ansiedad interfieren significativamente en la vida diaria del niño”, señala Carmen. Si la ansiedad está afectando su rendimiento escolar, sus relaciones sociales o su bienestar en general, es el momento de considerar ayuda psicológica. Buscar apoyo profesional no solo ayuda al niño, sino que también guía a los padres en cómo manejar la situación de la mejor manera. “A menudo, los padres se sienten perdidos y la terapia les da la guía y las estrategias que necesitan”, añade. En Trilum ofrecemos estas y más herramientas para poder mejorar la gestión emocional de mayores y pequeños. Si quieres saber más, no dudes en preguntarnos llamando o mandando un WhatsApp al 650 70 58 83, mandando un correo a contacto@psicologiatrilum.es o pidiendo tu cita al hacer CLICK AQUÍ. ¿Cómo ayudar a los niños a desarrollar resiliencia? Más allá de tratar la ansiedad, una de las mejores maneras de ayudar a los niños es enseñarles a manejar sus emociones y fortalecer su resiliencia. Pero, ¿cómo se logra esto? “Es importante enseñar a los niños que está bien experimentar emociones difíciles. Validar sus sentimientos es clave”, afirma Carmen. Esto significa que, en lugar de decirles «no llores» o «no te preocupes», debemos ayudarles a comprender lo que sienten y encontrar formas de gestionarlo. Fomentar la autonomía y la confianza en sí mismos también es fundamental. “Cuando los niños saben que pueden superar desafíos, pueden construir una base sólida para enfrentar la ansiedad en el futuro”, concluye Carmen. Por lo tanto, ¿podemos trabajar esta ansiedad infantil desde casa? La ansiedad infantil es un problema en aumento y muchas veces pasa desapercibida hasta que ya es un obstáculo en la vida del niño. Gracias a esta conversación con Carmen Cazorla, psicóloga en Almería, hemos comprendido que la detección temprana y el apoyo adecuado pueden marcar una gran diferencia en el bienestar de los más pequeños. Como padres y educadores, tenemos la oportunidad de ofrecer herramientas y recursos para que los niños desarrollen estrategias sanas ante la ansiedad. Y si en algún momento la situación sobrepasa lo que podemos manejar, buscar ayuda profesional siempre será una opción válida y necesaria. Al final, lo más importante es recordar que ningún niño debería enfrentar la ansiedad solo. Con nuestro apoyo, paciencia y acompañamiento, podemos ayudarles a construir un entorno donde se sientan seguros y comprendidos.

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